Historias de Cuarentena

(esta imagen es del gobierno. Cualquier parecido con la realidá es mera coincidencia)


Tieso. Estoy escribiendo esto tieso porque, ayer, se me ocurrió hacer yoga como si fuera un instructor con 20 años de experiencia en la materia. 
Aquí les va la lista. 
Felipe, 29 años. Apareció todo encremado en una videoconferencia. "Felipe, apaga tu cámara" y él ahí echándose loción como cual Cleopatra bañándose en leche. Cámara desactivada, niñites, recuérdenlo. 
Ana, 27. Se echó una ampolleta de una linda lámpara de su living practicando danza online. Su profe, muerta de la risa. También le pasó algo con el yoga (intentó Bikram con una estufa de un cuerpo). 
Angélica, no se sabe su edad. Se cortó haciendo un poco de jardinería y su herida tuvo que ser suturada con puntos. Ir a urgencias, de un hospital, en pleno Coronavairus, en plena pandemia, a suturarse una herida hecha por jardinería. Seguro que tiene otra más interesante, pero mañana le preguntaré. 
Nicolás, 32. En una importante vídeoconferencia-taller (no me gusta la palabra webinar, la encuentro súper snob), iba tan bien pero al final, dijo "esos contenidos quedaron... botella" en vez de  decir "botados, desplazados" o cualquier otro sinónimo que cupiera mejor y fuera menos coloquial. Se volvió a ganar el "veto empresarial". Al rincón, Nicolás. 

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