11/09/2022




Titular este miniensayo con la fecha de un día histórico, si bien no fue difícil, tuvo su riesgo. Primero que todo por esa especie de "codificación" que tienen los números, magnates de los delirios, fundadores del caos. Esa enigmática frecuencia de contenidos que traen consigo siempre es una invitación a la aventura. A la exploración. A la epopeya. Es como el silencio.   

Con "Also sprach Zarathustra" de Richard Strauss, interpretada por la Berliner Philharmoniker y dirigida por Herbert von Karajan, damos comienzo a uno de los mejores ensayos del siglo XXI. 

Corría el año 1970. Salvador Allende, después de una deliberación senatorial, se alzaba como Presidente de la República de una angosta faja de tierra, y casi 3 años después, Perrochet* (Pinochet), el Dictador, lanzaba bombas sobre el edificio que juró defender manchando el emblema que lo iluminaba, emblema que este mes vemos repartido por todas las casas del vecindario y que mi suegra justificó no poner antes del 12.

Boric no está gobernando, ganó el rechazo, algo pasa en este país de mierda pero yo estoy feliz. Tengo motivos de sobra. 

¿Es este un país de mierda? 

Perdón, vuelvo. 11 de Septiembre de 1973 y Chile se volvió un país gris, grisáceo, extremadamente monótono, en escala de grises de esas que no son ni artísticas ni quedan bien (ni pintan bien). Los pintores de la vida se fueron al exilio, tuvieron que irse a la fuerza pensando en sus familias y en hacerle una finta a la muerte. 

Qué cerca estaba la muerte y la desaparición. 

Que es peor, y más triste. Muy triste. 

¿Dónde estás?


(Qué interesante poner algo catártico en tu corazón, hacerlo explotar dentro de tu cuerpo y que nadie se dé cuenta. Bonito concepto el de implosión.)** 


Sigo. 

Se masificó la tele a color y se materializaron las desigualdades, promovidas por un grupo de empresarios, capitalistas, neoliberales, ebrios sin razón (y conste, no lo digo de resentido), corruptos, explotadores, manipuladores, sediciosos (esto podemos discutirlo, acepto una cerveza pero tiene que ser acá en Villa Alemana, Bar OchoCero o algo similar -hace rato nadie me invita a una cerveza, caritatriste, uwu😔), pendencieros tipo gas pimienta, etc. 

Con una cara súper visible y escoltados por los 4 poderes del estado, que ellos mismos armaron, configuraron, distribuyeron. No sabes cuánto me duele el estómago decir "Junta Militar". Como que todo lo que tenga que ver con esa época, uniformes, eso del Nazismo-Neonazismo, más atrás KKK, etc, etc, etc, me provoca repulsión. Una repulsión tremenda. Un asco de aquellos.

Yo no sé qué lado bueno le ven a las Dictaduras y a la Extrema Derecha. No entiendo, sinceramente, no entiendo. Y si me invitaran a entenderlo desde dentro, rechazaría la invitación. Onda a vestirme de camisa celeste, pantalón caqui y parecer un zorrillo más, no, gracias. No no no, muchas gracias.

Me quedo en mi lado de la vereda o de la calle, caminando en paz, pensando en políticas públicas, en desarrollo social, en cómo ser cada día un mejor profesor para una cantidad bien grande de personas en riesgo social y vulnerabilidad. Personas. Seres humanos como tú, como yo. Misma cantidad de sangre, de huesos, de... neuronas? Triste es pensar que hay casos de estudiantes que fueron CONCEBIDOS bajo efecto de las drogas, que se desarrollaron, hablamos de EMBARAZO, bajo efecto de las drogas (y, estamos hablando de pasta base, neoprén) y que NACIERON en un entorno violento, de mucha drogadicción. Por favor, mejoremos las políticas públicas en torno al ABORTO y bueno, defendamos la infancia con el más grande de los escudos humanos. Aquí no importa la clase social, tenemos que DEFENDER LA INFANCIA (y la adolescencia). Amar, controlar emociones, compensar. Dar lo mejor de uno mismo, hayas sido o no un callejero/a. Que viva la vida y que NUNCA MÁS EN CHILE.


El segmento anterior tiene entre líneas una situación que se vivió en dictadura pero que sigue pasando hoy. (Pista: drogas).  


*Pido perdón a cualquier perrito
**La Academia, o alguno de mis profes de U me dijo que el punto va después del cierre de paréntesis, pero por esta vez quise refugiarlo dentro. 


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